Queipo de Llano, criminal de guerra y “hermano mayor honorario” de la Macarena

El papa Francisco y el arzobispo de Sevilla reciben una carta que exige el cumplimiento de la ley y la retirada de la tumba del golpista de la basílica sevillana, entre las más visitadas.

En Sevilla, ciudad de poderes fácticos, hay hermandades que mandan más e inspiran más respeto que el alcalde o que el presidente del Gobierno. Esto es un hecho. Tanto como que no hay presión social ni una demanda mayoritaria entre sus cofrades para que los restos de Queipo de Llano, uno de los militares golpistas más sangrientos del alzamiento del 36, que acabó siendo un traidor para el propio régimen de Franco, salgan de la Basílica de la Macarena. “Es un tema muy sensible”, responden al unísono desde la Junta y el Ayuntamiento de Sevilla, donde temen las consecuencias de esta polémica.

La pasada madrugada del 18 de julio, unas 30 personas pasaron la noche en vigilia a las puertas del arzobispado de Sevilla en una convocatoria de la Coordinadora Andaluza de Organizaciones Republicanas. Esa misma tarde, algo más de un centenar había acudido a la archidiócesis para colocar una pancarta donde podía leerse: “Fuera el genocida Queipo de Llano de la Macarena”.

La Iglesia y el perdón

José Manuel García, uno de los portavoces de esta plataforma, explicó a El Confidencial que entregaron una carta a la secretaria del arzobispo de Sevilla, José Asenjo, que se encuentra de vacaciones, y otra misiva dirigida al papa Francisco. “Han sido muy amables y aseguran que se las harán llegar lo antes posible”, explica. La petición es clara: “Solicitamos su mediación e intervención para proceder a la exhumación de Queipo de Llano y su retirada al lugar privado que sus descendientes determinen”.

El Cristo de la Sentencia, a la salida de la Basílica de la Macarena. (EFE)

La misiva recoge algunas de las famosas alocuciones que el golpista realizó desde los micrófonos de Radio Sevilla, sembrando el pánico en la ciudad. “Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros”, proclama. “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”, fue otra de sus intervenciones más famosas.

La carta al papa Francisco invoca sus ideales cristianos y narra que Queipo de Llano fue responsable directo, como jefe del Ejército fascista que ocupó Andalucía, de “crímenes contra la humanidad”. En la otra misiva que dirigen al máximo responsable de la Iglesia en Sevilla, se pide también “una sincera y honesta reflexión colectiva sobre el papel desempeñado por la Iglesia católica durante la guerra y las décadas de dictadura franquista”. García, portavoz de la plataforma, insiste en que la jerarquía eclesiástica española debe pedir perdón, “como ha ocurrido en otros países”.

Queipo de Llano fue el responsable de “la desbandá”, el episodio más sangriento de la Guerra Civil y el mayor éxodo civil de Europa durante décadas.

“Según los prestigiosos historiadores Francisco Espinosa Maestre y José María García Márquez, las cifras de la represión franquista en Andalucía entre 1936 y 1951 ascienden a más de 50.000 víctimas, de las que 12.509 corresponden a Sevilla y su provincia”, sostienen desde la plataforma. Un buen número se le atribuyen a Queipo de Llano, responsable de ‘la desbandá’, que regó de muerte la carretera de Málaga a Almería, la peor matanza de la Guerra Civil española y la mayor huida de población civil en Europa antes de la guerra de Yugoslavia.

Tumba “con honores”

El militar fue enterrado con todos los honores en la Basílica de la Macarena, una de las más visitadas de Sevilla capital. Sobre el suelo se leía escuetamente: “Aquí reposa en la paz del Señor el excelentísimo señor teniente general D. Gonzalo Queipo de Llano y Sierra”, y tres fechas: 18 de julio de 1936, día del golpe de Estado, y las de su nacimiento y muerte (5 de febrero de 1871 y 9 de marzo de 1951). Al lado yacen los restos de su esposa. Las lápidas han sido desprovistas de todo tipo de símbolos franquistas por parte de la hermandad cuando comenzó a elevarse la presión por este asunto, en octubre de 2009, de acuerdo con sus familiares, explican desde la Junta de Andalucía. Se eliminaron la fecha del alzamiento y los cargos militares.

Hace ahora un año, el Ayuntamiento de Sevilla aprobó una moción, sin el apoyo de PP y Ciudadanos, en la que se pedía la retirada de los restos de Queipo de Llano de la Basílica de la Macarena. El alcalde, el socialista Juan Espadas, confirma que hace aproximadamente un mes y medio entabló conversaciones con el hermano mayor de la Macarena y con el arzobispo para indicarles que había una mayoría municipal que pedía esta retirada y que había que cumplir la ley. Reclamó “un gesto”. Las competencias no son municipales. Corresponde a la Junta de Andalucía que se cumpla su recientemente aprobada Ley de Memoria Democrática. Una norma que vio la luz en abril y que ha dado el impulso definitivo a las asociaciones.

En concreto, la norma andaluza recoge en su artículo 32.4, sobre los elementos contrarios a la memoria histórica y democrática: “Cuando los elementos contrarios a la Memoria Democrática estén colocados en edificios de carácter privado con proyección a un espacio o uso público, las personas propietarias de los mismos deberán retirarlos o eliminarlos”. Este es el caso en el que se encuadraría, supuestamente, la tumba de Queipo de Llano. Tanto el ayuntamiento como la Junta y el propio arzobispado aseguran que la basílica es un templo de “titularidad privada” y que debe ser la hermandad la que pida que se retiren los restos. Ya un abogado sevillano interpuso una demanda que no fue admitida a trámite, destacando el juez que la Iglesia es una institución privada y no pública.

13.000 hermanos

La Junta, no obstante, pide tiempo para analizar “con detenimiento” qué puede hacer, explicó su portavoz, Juan Carlos Blanco. Desde el Gobierno andaluz, subrayan que se trata de un recinto privado y que el enterramiento “no es un símbolo, ni un bien, ni un elemento”. La retirada de algunos símbolos que podían entenderse claramente como enaltecimiento del franquismo dificulta aún más la actuación, insisten desde la Consejería de Presidencia. A nadie se le escapa que ninguna Administración quiere enfrentarse a la Hermandad de la Macarena, la más numerosa de la ciudad, con 13.000 hermanos.

Desde la Iglesia en Sevilla también miran a la hermandad y aseguran que mediarán para resolver este conflicto. Fuentes del arzobispado indican que “se comprometen a estudiar el caso” y señalan que respetarán “siempre lo que diga tanto la familia como la hermandad, que es la titular de la basílica”. “No queremos que se quiebre el espíritu de la Transición que condujo a la Constitución de 1978 y pedimos que se refuercen las muestras de diálogo, perdón y de paz”, añaden.

La hermandad elude el conflicto, recuerda que está enterrado no como militar sino como hermano mayor honorario y mira a la familia y a la Iglesia.

La Hermandad de la Macarena prefirió no entrar en este asunto y no adoptar ningún posicionamiento, pese a las peticiones de este periódico. De forma extraoficial, desde su junta de gobierno insisten en que Queipo de Llano no está enterrado junto a la Virgen de la Macarena como mando militar sino “como hermano mayor honorario” que fue de esta hermandad. Gracias a él, recuerdan, se pudo construir ese templo. Solo si el arzobispado o la familia lo pide se exhumarán sus restos, zanjan. Desde las administraciones tienen claro que solo la presión de los propios hermanos de la Macarena, que se pudieran sentir molestos con esta tumba, puede lograr que el militar sea trasladado. Este 18 de julio de nuevo habrá concentraciones justo al lado, en la Muralla de la Macarena, el paredón donde ordenó fusilar a muchas de sus víctimas.

Franco y la Semana Santa

El fajín de gala regalo del golpista con el que procesionaba la Virgen se guarda desde 2011. Hay más vestigios en las procesiones sevillanas. Las hermandades de Santa Genoveva y de San Gonzalo también tienen lazos con Queipo de Llano y su esposa. Como muchas otras hermandades sevillanas, guardan relación con quienes fueron ilustres representantes del régimen franquista. El propio Franco, como escribió hace años el ya fallecido periodista sevillano Fernando Carrasco en ‘ABC’, tuvo una “estrecha relación” con la Semana Santa sevillana y hay símbolos y enseres en muchas procesiones que así lo atestiguan. Franco fue hermano mayor del Gran Poder, de la Macarena y del Santo Entierro.

En general, desde el mundo cofrade insisten en que forma parte de una historia que conviene no reabrir. Queipo de Llano acabó desterrado por el propio Franco pero recibió durante mucho tiempo honores de una parte de la ciudad de Sevilla. En 2008, la Diputación de Sevilla le revocó el título de hijo adoptivo y el ayuntamiento le quitó la medalla de oro de la ciudad. Este mismo martes por la mañana, entre los turistas que visitaban la iglesia o los fieles que entraban a rezar, la mayoría no sabía decir con exactitud ni quién era este militar, ni su papel en el alzamiento ni dónde estaba enterrado. Para algunos es imprescindible que no se olvide lo que pasó hace 80 años, para otros volver a repasar aquella parte de la Historia supone reabrir heridas.

 

Fuente: El Confidencial

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