“Qatar está pagando el precio de haber apoyado la Primavera Árabe”

Wadah Khanfar dirigió el canal de noticias Al Jazeera, propiedad del Estado de Qatar, de 2003 a 2011. El canal ha revolucionado el mundo árabe y se convirtió en sus primeros años en una fuente de noticias fiable en una región cansada de recibir solo la propaganda de los medios gubernamentales. Bajo su dirección, Al Jazeera se abrió al mundo y difundió abiertamente los valores de la Primavera Árabe, aunque Qatar no es un país democrático. La guerra siria supuso un fuerte golpe a su prestigio por el apoyo muy claro a los grupos insurgentes que pretendían derrocar a Asad en la línea de la política exterior del Gobierno qatarí.

En 2011, dimitió como director general de Al Jazeera tan solo unos días después de hacerse público un cable diplomático que informaba de una reunión entre Khanfar y el embajador de EEUU en Qatar en la que supuestamente el director accedió a rebajar el tono de una de sus informaciones. Khanfar declaró en su momento que la dimisión no tenía nada que ver con el mensaje difundido por Wikileaks.

Este palestino de nacimiento es hoy presidente de la organización Common Action Forum, que hace unos días organizó en Madrid el foro CAF2017 – Los límites de la desigualdad: buscando una sociedad sostenible.

¿Cuál es la verdadera razón tras el bloqueo saudí a Qatar? 

Qatar ha estado liderando las reformas mediante el apoyo a la cultura de la Primavera Árabe y la cultura de la libertad de expresión de los árabes, y a los (gobernantes) saudíes no les gustó esa idea. Qatar ha estado promocionando Al Jazeera, que es una gran plataforma de discusión y debate en el mundo árabe, y a los saudíes tampoco les gustó esa idea. Por eso Qatar está pagando el precio de haber apoyado la Primavera Árabe y de tener una cultura que no permite al Estado dominar todos y cada uno de los aspectos de la vida de la población.

Mucha gente se pregunta qué interés tiene Qatar en difundir valores democráticos si no es una democracia.

Qatar no es una democracia, por supuesto, pero Qatar ha sido inteligente al apoyar una plataforma que dio una gran respuesta al mundo árabe y que creó una gran transformación en la forma de pensar de los árabes. Desde una perspectiva de marca, creo que Qatar se ha beneficiado mucho. Al Jazeera ha dado a Qatar prominencia internacional y regional, así como poder. La cadena mostró mucho más apoyo al pueblo que a los gobiernos. Esto era un buen sitio en el que estar y la Primavera Árabe empezó de ahí.

Las contrarrevoluciones promovidas por Arabia Saudí, Emiratos y muchos otros países en la región hicieron justo lo contrario: apoyar a los viejos regímenes en contra de la generación más joven. Y esta es una contradicción entre los dos ejes, el eje saudí y el eje qatarí. Arabia Saudí quería mantener el statu quo y los qataríes permitieron a los jóvenes prosperar, especialmente en la cultura de la Primavera Árabe.

Hay que entender que Qatar es un país muy pequeño comparado con el resto de los países árabes, por lo que cuando hablamos de democracia, creo que Qatar puede tener su propio interés en apoyar oficialmente como Estado la voluntad del pueblo en el mundo árabe porque eso le acerca claramente al liderazgo del futuro, que está en la juventud.

¿Y dónde están hoy esos jóvenes que salieron a la calle en 2011?

La mayoría está en la cárcel. Miles de personas en Egipto, decenas de miles en Siria… Otros muchos se vieron desafortunadamente atrapados en contrarrevoluciones. Por tanto, los jóvenes que estuvieron protestando contra las dictaduras esperando la victoria de la democracia, se vieron luchando contra milicias, generales y yendo a la cárcel. Han sido abandonados por la sociedad internacional y los llamados países civilizados del mundo, incluidos los países europeos y Estados Unidos, que han violado la democracia durante décadas en los países árabes. Cuando esta ha empezado a brotar, no la han apoyado y han dejado a los árabes enfrentarse a las crueles dictaduras militares en muchos países.

Ellos dicen que quieren estabilidad en la región.

El problema con la estabilidad en el mundo árabe es que si lo equiparas con seguridad, cárceles y generales, es una terminología sin visión de futuro. Esto puede crear una estabilidad a corto plazo, pero a largo plazo provoca desastres como el radicalismo y el extremismo.

¿Fracasó la Primavera Árabe?

La Primavera Árabe nunca fracasó, porque la idea de democracia nunca fracasa. Esta es una lucha larga. Por ahora, el balance de poder está en contra de las fuerzas de la democracia en el mundo árabe, pero este balance de poder no es sostenible porque los regímenes que se han quedado al mando no podrán establecer sociedades pacíficas y prósperas. Tarde o temprano, lo que han construido se derrumbará y la gente volverá a la demanda original. Creo que la democracia es un derecho básico que continuará generando revolución tras revolución hasta que se consiga.

Muchos acusan a Al Jazeera de ser un instrumento político de Qatar.

Qatar se ha beneficiado de Al Jazeera al ponerla en el mapa de poder, pero los beneficios que ha supuesto Al Jazeera para el mundo árabe son inmensos comparados con la cantidad de poder que le ha dado la cadena a Qatar. Sin Al Jazeera, el mundo árabe no tendría una plataforma con este tipo de libertad. ¿Se benefició Qatar de ello? Sí, Qatar se benefició. Ojalá todos los Estados del mundo árabe se pudieran beneficiar de apoyar un buen proyecto de interés público. Es un juego limpio, es positivo y es una situación en la que todos ganan. Reino Unido también se ha beneficiado de la BBC porque crea un tipo de poder blando para los británicos, pero al mismo tiempo la gente se beneficia de la BBC.

Pero Qatar se está beneficiando de un juego al que no están jugando, que es la democracia.

Sí, pero cuando hablas de democracia en un país de entre 250.000 y 270.000 habitantes es diferente de hablar de democracia en otras sociedades. Hay una situación en la mayoría de Estados pequeños como este donde la democracia multipartidista en un sentido occidental no existe, pero existe una comunicación y una forma de gobernar directa entre la élite gobernante y la gente. Por ello se pueden permitir tener un Estado de bienestar que es uno de los mejores del mundo en proporcionar muchas necesidades básicas. No estoy diciendo que la democracia sea mala para Qatar, más bien sería excelente y debería entrar en el país. Lo que digo es que Qatar nunca estuvo amenazado por una transformación violenta hacia la democracia.

Sabiendo cuál es la situación hoy en muchos de los países que vivieron la Primavera Árabe, ¿repetiría la misma cobertura?

Si eres periodista, tienes una responsabilidad. Tu principal responsabilidad es apoyar el interés público de la forma que veas adecuada en las circunstancias de ese determinado momento. La democracia, en mi opinión, es una megamisión no solo para los activistas, sino también para los periodistas. Si volviese a dirigir Al Jazeera en cualquier otro momento, seguiría apoyando el concepto de democracia en el mundo árabe. No el caos, el sectarismo, la guerra civil ni el uso de la violencia, sino el concepto de la búsqueda pacífica de la democracia.

¿Cuál es el futuro del islam político en la región tras 2011?

Evolucionará. El islam político es un proyecto que evoluciona. En los últimos 100 años ha evolucionado en diferentes fases y, por tanto, es un proyecto en construcción. El islam es un elemento principal de la vida de la población en la región y muchos de los musulmanes e islamistas de Oriente Medio creen que, en lo que afecta a la política, tiene que haber valores y prácticas inspiradas por el islam. Eso continuará existiendo, pero su forma, ya sea mediante partidos políticos, grupos de la sociedad civil, organizaciones benéficas o movimientos culturales puede cambiar.

Creo que estamos ante un gran debate en el mundo islámico y especialmente en el mundo árabe sobre la relación de la religión y la política, la relación entre la vieja generación y la nueva generación y entre nacionalismo y secularismo. Eso continuará y yo lo veo muy positivo y útil. Es el pueblo y no el Estado el que debería definir la narrativa que le gustaría abrazar en el futuro. El Estado debería apoyar el debate público. Esta es la norma en cualquier sociedad civilizada.

En este sentido, ¿cómo describiría el gobierno de los Hermanos Musulmanes en Egipto?

Los Hermanos Musulmanes se vieron gobernando un país que tenía muchos más problemas económicos, políticos y de seguridad que cualquier otro país de la región y no estaban preparados para ello. No tenían las herramientas, el conocimiento ni la experiencia para dirigir tal complejidad y, por tanto, no fueron capaces de cumplir esa tarea. Aun así, tampoco se les ha dado la oportunidad de hacerlo.

Tres elementos explican el fracaso de los Hermanos Musulmanes en Egipto: el primero, la falta de experiencia; el segundo, los esfuerzos contrarrevolucionarios de los viejos regímenes y de los países que les apoyan; y el tercero, el escepticismo de la sociedad internacional respecto al islam político. La llegada al poder de los Hermanos Musulmanes era una buena oportunidad de moderar su discurso, pero no se les dio la oportunidad.

En la Primavera Árabe se bloqueó el camino hacia la reforma progresiva de una sociedad y ello provocó de inmediato el auge del ISIS. Este bloqueo genera un proceso mental de explosión y eso acaba en extremismo.

¿Existen diferencias editoriales entre Al Jazeera en inglés y Al Jazeera en árabe? ¿Un canal, dos mensajes?

En Al Jazeera hay una sola política editorial, pero dos resultados editoriales. Cada uno de ellos se dirige a una audiencia diferente. Al Jazeera es una una plataforma dirigida a una región y las prioridades de los árabes determinan nuestra información. También hay prioridades respecto al mundo, que son diferentes. Por eso el producto de Al Jazeera en inglés es diferente al producto en árabe. El canal árabe es mucho más ruidoso y a veces tiene mucha más pasión que el canal en inglés porque a la región desde la que estás informando y a la audiencia que te está escuchando le gustaría verse a sí misma [representada] en esa información. Al Jazeera en inglés, por el contrario, se puede permitir ser menos pasional, más calmada y tranquila. Pero en ambos se aplican los mismos principios.

Ha informado desde Afganistán e Irak. ¿Ha recibido algún tipo de presión desde EEUU?

Por supuesto. Siempre. Especialmente en Afganistán e Irak. Los americanos eran tan malos como una dictadura intentando manipular y presionar a los medios, especialmente a Al Jazeera. Se enfadaron tanto con Al Jazeera que llegaron a intervenir militarmente para bombardear las oficinas del la cadena en Kabul y en Bagdad y para encarcelar a la gente como ocurre en cualquier otra dictadura de la región.

¿Cree que EEUU no quiere un canal que dé voz al pueblo árabe?

Absolutamente no. No han sido muy amistosos con Al Jazeera durante este periodo. Al menos han sido extremadamente escépticos y han intentado presionar al Estado de Qatar para minimizar la libertad de Al Jazeera. Eso está muy bien documentado y es lo que George Bush, Tony Blair y el resto de esa cuadrilla intentaron hacer.

Fuente: http://www.eldiario.es/internacional/Qatar-Primavera-Arabe-Jazeera_0_705880054.html