Límites de la física cuántica y el gato de Schrödinger

Por lo regular, dentro de los estudios del sueño, se identifica a una persona que sueña a partir de la fase conocida como REM (Rapid Eye Movement) o movimientos oculares rápidos. En el cerebro, esto se traduce en actividad eléctrica de alta frecuencia. Los detalles del funcionamiento de esta capacidad no habían sido completamente explorados ni explicados, hasta ahora.

Un estudio, publicado en la revista Nature y realizado por el Instituto del Sueño y la Conciencia de Winsconsin, muestra que los sueños pueden ocurrir tanto en la fase REM como fuera de ella. Cuando ocurre de esta última forma, se detecta una baja actividad eléctrica en el área cortical posterior del cerebro, un área en la parte trasera del cerebro que está asocaida con el razonamiento espacial y la atención.

Durante el estudio, 46 voluntarios fueron monitoreados por máquinas electroencefalográficas de alta densidad. 256 electrodos eran conectados a su cabeza para lograr precisión en el seguimiento de su actividad cerebral. Se les preguntaba si habían soñado o no, independientemente de la fase en la que se hubiesen encontrado (REM o no).

Los investigadores aseguran que, al monitorear esta zona del cerebro, fueron capaces de predecir si el voluntario estaba soñando o no. Acertaron el 92% de las veces. Piensan que existe una relación muy cercana entre los sueños lúcidos y la activación de esta zona del cerebro.

Por si fuera poco, comenzaron a asociar ciertos contenidos de los sueños con la activación de lugares específicos de esta zona cerebral. Rostros, configuración espacial, movimiento y habla son algunos de los puntos que han podido relacionar con la activación de estas regiones. En un segundo experimento, los participantes reportaron sus sueños de acuerdo con las categorías antes mencionadas. Así, el grupo de investigadores pudo comprobar que durante el sueño las áreas asociadas a estas funciones cerebrales se activan, como en la vigilia.

Debe ahondarse más en la investigación pero, de ser cierto esto, se supondría que utilizamos las mismas zonas del cerebro para reconocer nuestra realidad y para representar la realidad en el sueño. Ello explicaría la gran sensación de realidad en los sueños.

A la larga, el conocimiento de las funciones específicas del cerebro podría acercarnos a comprender en qué lugar radica la “conciencia” y cómo funciona y se construye. También nos podríamos estar acercando a entender para qué sirven los sueños.

Fuente: http://pijamasurf.com/2017/05/sobre_los_limites_de_la_fisica_cuantica_y_el_gato_de_schrdinger/