Juegos de guerra en Guam

El pasado miércoles las autoridades norcoreanas movilizaron a decenas de miles de personas, que llenaron como es habitual la Plaza Kim Il Sung -el centro emblemático de la capital- para apoyar la posición de su país.

Como escribió la agencia oficial KCNA, “los participantes marcharon en perfecto orden al son de la banda de música” portando pancartas donde se leían mensajes como los que decían “¡Vamos a convertirnos en balas y bombas que defienden con devoción al respetado líder supremo, el camarada Kim Jong Un!” o “¡Apoyamos plenamente la declaración del gobierno rechazando categoricamente la resolución de las sanciones contra Corea del Norte!”.

La convocatoria, un gesto inusual en este tipo de escaladas verbales que normalmente pasan desapercibidas para la población norcoreana, se sumó al nuevo desplante que lanzó Pyongyang que distribuyó este jueves un detallado plan sobre la hipotética acción que prepara contra la isla norteamericana de Guam en el que alejándose de cualquier lógica militar informaba sobre el número de misiles que piensa usar y hasta la trayectoria que seguirán.

La misma KCNA, citando al general que dirige la fuerza de cohetes norcoreana, Kim Rak Gyom, señaló que serían cuatro misiles del tipo Hwasong-12, que pasarían por encima de las regiones japonesas de Shimane, Hiroshima y Koichi y que tras volar 3.356,7 kilómetros, durante “1.065 segundos” -ni uno más ni uno menos-, caería a unos 30 ó 40 kilómetros del territorio insular en lo que pretenden que sea “una crucial advertencia” para EEUU.

El texto añade que la unidad de misiles “está considerando” que el lanzamiento -algo “histórico”, según su definición- se convierta en “un acto público”, lo cual convierte toda esta dinámica en uno de los duelos verbales más singulares al que ha asistido la Península de Corea en los últimos años.

El plan estará concluido a mediados de agosto. Después se informará al comandante en jefe (Kim Jong Un) y se estará a la espera de sus órdenes. Este paso sin precedentes se realizará para reforzar el coraje y la confianza en una victoria cierta del pueblo coreano y ayudarle a ser testigos de la desdichada situación de los imperialistas norteamericanos”, informó el medio de propaganda norcoreano.

Las amenazas norcoreanas contra Guam ni siquiera son originales sino una constante durante los últimos años. La isla -junto al enclave japonés de Okinawa- es uno de los elementos claves del despliegue militar norteamericano en el Pacífico y allí residen unos 7.000 militares y toda clase de aviones y submarinos estratégicos, junto a una población de más de 160.000 personas.

El Hwasong-12 apareció en público en Pyongyang durante el pasado desfile militar que realizó el pasado mes de abril en la citada Plaza Kim Il Sung. Se estima que tiene un alcance de 3.700 kilómetros y puede ser lanzado desde una plataforma móvil.

Una vez más el gobernador de Guam, Eddie Calvo, descalificó el alcance real de este anuncio que dijo sólo pretende imponer el “miedo”.

“Les gusta ser impredecibles y por ello suelen disparar un misil cuando nadie está preparado. Ahora nos lo están telegrafiando“, opinó.

Para Masao Okonogi, un profesor de la Universidad Kei de Japón, el aviso norcoreano podría interpretarse como un giro en el radio de acción de sus pruebas de misiles. “Creo que el mensaje quiere decir que planean mover sus ensayos desde el Mar de Japón al área de Guam. Al avisarlo con antelación están mandando un mensaje tácito de que lo que van a hacer no es realmente un ataque”, explicó a Reuters.

Corea del Norte estará listo para atacar Guam en agosto. Vídeo: EFE/EUROPA PRESS Foto: AFP

Corea del Sur, por su parte, ha llamado a una reunión de emergencia de su Consejo de Seguridad Nacional para analizar la espiral en la que se encuentra sumida la región.

El primer resultado efectivo -no retórico- de todo este intercambio de verborrea es un descenso en el apoyo del presidente surcoreano Moon Jae-In en los sondeos. Según los analistas, el público comienza a dudar de la eficacia de sus intentos de aproximación a Pyongyang en medio de esta avalancha de amenazas, mientras que la oposición le recrimina haberse convertido en un elemento invisible de una crisis en la que Corea del Sur sería uno de los territorios más afectados que si realmente desencadenara un conflicto.

Fuente: elmundo.es