El problema antropomórfico

Al pensar en la existencia de vida extraterrestre siempre lo hacemos proyectando su modo de vida de forma similar al nuestro. Pero ¿qué ocurriría si nada de eso fuera así?, es decir, que las posibles formas de vida carezcan por completo de unos valores y una ética. Es lo que se conoce como ” El problema antropomórfico”.

Cuando pensamos en la existencia de vida extraterrestre siempre lo hacemos proyectando su modo de vida de forma similar al nuestro. Aunque, haciendo un gran esfuerzo, llegamos a imaginar que puedan ser de una apariencia no humana siempre tendemos a atribuirle conductas tales como la comprensión humana, maneras de enfocar un universo comprensible para los seres humanos, una serie de valores, etc. Sin embargo, ¿qué ocurriría si nada de eso fuera así?, es decir, que las posibles formas de vida carezcan por completo de unos valores y una ética. O por que no que se trate de seres inorgánicos, o que su forma de reproducción sea asexual. Resulta prácticamente imposible discernir cual seria la forma que podrían tener esos seres y por tanto más imposible todavía intentar compatibilizar esta civilización con la nuestra. De esta manera, el profesor de filosofía de la Universidad de Pittsburgh, Nicholas Rescher, ha estudiado el problema de la incompatibilidad de civilizaciones y concluye que “en el supuesto que existan seres extraterrestres inteligentes y capaces de crear una cultura y una ciencia, seria una ingenuidad pensar que esa civilización y su ciencia puedan ser compatibles con la nuestra”.

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Luis Ruiz de Gopegui, doctor en Ciencias Físicas y autor del libro Mensajeros Cósmicos, aporta una interesante hipótesis “podríamos imaginarnos una inteligencia extraterrestre que haya desarrollado una cultura tecnológica avanzada y que, sin embargo, resulte incompatible con la nuestra. En efecto, supongamos que en un planeta lejano la evolución biológica ha producido organismos muy desarrollados que poseen algo semejante a nuestro cerebro, además están dotados de elementos manipuladores muy eficaces, pueden utilizar un medio de comunicación de gran rendimiento y habitan en tierra firme como nosotros. Posiblemente esta especie seria capaz de desarrollar una cultura tecnológica avanzada, no obstante, esta cultura no tendría por que ser semejante a la nuestra”.

alien-crystal-silicon-basedEn realidad, todo este compendio de posibilidades forma el problema antropomórfico. El antropomorfismo no es otra cosa sino la tendencia a atribuir rasgos y cualidades humanas a las cosas.

Los seres humanos somos sistemas biológicos de herencia cultural, mientras que, la mayoría de los animales son de herencia genética, es decir, se adaptan al medio gracias a sus cambios genéticos; los de herencia cultural tenemos la capacidad de adaptar el medio a nuestras características. Los delfines tienen el cerebro en un estado de desarrollo similar al de las personas y llevan en la Tierra veinte millones de años frente a los cuatro millones de los hombres, sin embargo, no han podido crear una sociedad estructurada como la nuestra.

“La aparición de una nueva forma de vida provocaría un gran estruendo en él ámbito psicológico…”

La aparición de una nueva forma de vida provocaría un gran estruendo en él ámbito psicológico, de hecho, los estudios llevados a cabo nos muestran que, con normalidad, el fenómeno ovni genera reacciones muy particulares en los afectados que van desde las actitudes pararreligiosas propias del cultismo a reacciones de histeria colectiva, pánico, crisis de autoridad, etc., todo esto podría desencadenar una ausencia de reglas y de orden y a renglón seguido nos llevaría hacia un proceso de desintegración sociocultural. Por tanto, la manifestación de seres extraterrestres generaría una situación de shock cultural que no seria muy dispar de lo experimentado por las poblaciones precolombinas cuando la civilización europea entro en contacto con ellas. Tengamos en cuenta, pues, que cuando se produce un choque entre dos civilizaciones diferentes la superior tiende a absorber a la inferior; la civilización humana podría verse sometida ante un trauma psicosocioantropológico (así lo llaman los psicólogos) de tremendas magnitudes, que provocaría un colapso social.

Pero volviendo al origen del problema antropomórfico, cabe la posibilidad de que esos seres extraterrestres no sean nada físico, es decir, que se trate de algo tan simple y vanal como una conciencia independiente de un “envoltorio”. De ser así donde meteríamos todas las teorías de los famosos grises, humanoides, etc., etc., pues no nos quedaría más remedio que ahorcarlos como simples recuerdos o dejarlos prisioneros en el baúl de los recuerdos. No obstante, esta es una remota posibilidad; aunque al fin y al cabo nada sabemos para afirmar o negar.

De todas formas seria irónico que después de tantos y tantos años de parafernalia ovni, abducciones, etc., y que luego cuando llegue el momento crucial de entablar el deseado contacto con seres de otros planetas, nos encontremos con que esos seres no son más que un grandioso “nada” con una enorme conciencia que abarque la sabiduría de todo el universo. Y para más “decepción”, o no, según se mire, supongamos que ese gran “nada” es el Dios que durante miles de años todas las civilizaciones han adorado en diferentes formas físicas. Por que, claro, eso es una posibilidad tan creíble y tan aberrante como todas las que se han formulado hasta ahora. No obstante habrá quien piense que no soy más que un loco hambriento de polémica, pero si yo viviera en la edad medieval y alguien me ofreciera un televisor o un teléfono móvil pensaría pensaría de ella lo mismo que tu puedes pensar de mi al leer estas líneas… Y es que otro ejemplo bastante obvio es la existencia de Dios; cuándo pensamos en “El” lo hacemos pensando en un anciano de barbas blancas sentado en un trono en el lugar más recóndito del universo, sin embargo, ¿qué posibilidad hay de que eso sea real?. Aproximadamente el 60% de las personas no creen que ese Dios sea una entidad física tal y como lo somos nosotros, de echo, no puede serlo sino de qué manera iba a estar en todas partes tal y como lo afirma la tradición popular… No seria mas viable pensar que ese Dios es una conciencia tan abstracta que ni siquiera somos capaces de imaginarlo tal y como es en realidad…

Somos-polvo-de-estrellas

Fred Hoyle, astrónomo y fundador del Instituto de Astronomía Teórica de Cambridge, escribió en el año 1957 una novela titulada La nube negra en la cual narra la historia de un ser inteligente de origen extraterrestre. Se trata de una enorme nube que viaja por el espacio interestelar y que se halla formada por materia orgánica que es capaz de organizarse así misma. La nube capta energía de los soles cercanos y posteriormente la utiliza en su proceso de metabolismo. Pero no era la única nube, sino que existían varias y podían comunicarse entre todas ellas…

Hay más caminos que uno para ir al bosque.

Anónimo.

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