El brindis al sol de Montoro: prohibir las amnistías fiscales por ley no sirve de nada

 

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, está acostumbrado a ser el centro de las críticas de la oposición, sin embargo, en esta ocasión las protestas han subido de tono, llegando incluso a pedir su dimisión y la reprobación del Congreso. Para sacudirse las críticas, Montoro ha cambiado su discurso y ha pedido al resto de partidos de la Cámara un acuerdo amplio para prohibir expresamente futuras amnistías fiscales en la Ley General Tributaria (LGT).

 

“Hay un consenso para que no haya más regularizaciones, propongo modificar la Ley Tributaria para que no volvamos a hacerlas”, solicitó el ministro en su comparecencia. Sin embargo, esta propuesta no es más que un ‘brindis al sol’, ya que la medida no tendrá ningún efecto jurídico. Si se introduce esta prohibición con rango de ley no servirá de nada después de la sentencia del Tribunal Constitucional en la que anuló la amnistía fiscal.

 

Articular la prohibición a través de una ley no impide que en el futuro haya otra normativa con rango de ley que la anule. De hecho, la amnistía tiene que articularse a través de una normativa que tenga este rango, por lo que bastaría con que la futura amnistía fiscal modificara la Ley General Tributaria y así eliminaría la prohibición de las regularizaciones. En definitiva, sería una medida sin efecto legal, a menos que se introdujese de forma expresa en la Constitución, que sí serviría para dificultar futuros indultos a los defraudadores. Pero esta no ha sido la propuesta del ministro. El mayor garante de que en el futuro no vuelvan a realizarse amnistías fiscales es el propio TC tras la sentencia de este mes y no una posible reforma en la Ley General Tributaria.

 

El fallo del Constitucional determinó que una regularización tributaria vulnera el artículo 31 de la Constitución, ya que rompe la obligación de todos los españoles de contribuir solidariamente al sostenimiento del gasto público. Con una amnistía el gobierno permite que los defraudadores regularicen sus rentas sin abonar al Fisco lo que hubiese sido correspondiente, por lo que estaría “abdicando” de su obligación de velar por la igualdad de los contribuyentes, como determinó la sentencia del TC.

En definitiva, cualquier intento de abordar en el futuro una amnistía fiscal tendrá serios problemas para conseguir el visto bueno del Constitucional. En la opinión de Montoro, el fallo anula la forma y no el fondo de la regularización, sin embargo, la sentencia va mucho más lejos y es la mayor garantía de que no vuelva a repetirse en el futuro.

Nunca diga nunca jamás

El ministro de Hacienda entiende la regularización como una medida extraordinaria adoptada en un momento extraordinario. España estaba al borde de la suspensión de pagos, lo que “obligaba a adoptar todas las medidas disponibles”, como eran las subidas de impuestos, los recortes de gastos y la amnistía fiscal. Para el ministro, “la Declaración Tributaria Especial (DTE) no se entiende sin ese contexto de urgencia”. Sin embargo, Montoro quiso dejar claro que en el futuro no habrá otras regularizaciones: “Esto no quiere decir que sea reproducible hacia el futuro, estoy seguro de que España no va a volver a vivir una situación como la que atravesamos en 2012”.

 

Montoro no ha sido el primer ministro de Hacienda tentado por las rentas ocultas. Otros gobiernos (socialistas) también aprobaron amnistías fiscales para superar situaciones de urgencia financiera. Nada evita que en el futuro España vuelva a vivir una situación económica de emergencia como la de 2012, pero incluir la prohibición en la Constitución sí dificultará que pueda hacerse en el futuro.

Montoro no quiso pedir perdón a los contribuyentes por la amnistía que benefició a unos pocos a pesar de que diversos grupos se lo pidieron. Sin embargo, sí quiso dejar claro que fue una medida que nadie en el Gobierno deseaba. “En aquel momento no me gustó nada poner en marcha la DTE, pero que no me gustara no significa que fuese un error”, remarcó el ministro. “Fueron medidas no deseadas pero absolutamente necesarias para que España saliera de aquella difícil situación”.

Montoro y Rajoy en el Congreso. (EFE)

1.200 millones y el rescate

“En el año 12 España estaba al borde del rescate financiero y de la suspensión de pagos”. Esa frase de Montoro resume la difícil situación que heredó el ministro cuando tomó la cartera de Hacienda. La situación era extrema, pero el Gobierno tuvo margen para retrasar la aprobación del borrador de los Presupuestos Generales del Estado de ese mismo año hasta el 30 de marzo de 2012, justo después de las elecciones autonómicas en Andalucía en las que el PP consiguió ser el partido más votado y se quedó a 5 escaños de la mayoría absoluta.

Ese mismo día se aprobó en el BOE la amnistía fiscal. Hacienda estimaba que conseguiría una recaudación de 2.500 millones de euros con la DTE, pero finalmente ingresó 1.200 millones, menos de la mitad. Montoro justificó ayer el error en la previsión porque “uno nunca sabe lo que hay con el fenómeno de la ocultación”. “El cálculo inicial que hicimos en la memoria respondía a actuaciones que había habido en otros países”, señaló el ministro, “a mí también me hubiera gustado recaudar más”.

En cualquier caso, la amnistía fiscal no evitó el rescate que se aprobó en junio de ese año, una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros para salvar al sector financiero ante el inminente colapso que hubiese arrastrado al Estado. España tuvo que firmar un Memorando de Entendimiento (MoU) que introdujo una condicionalidad reforzada para la política económica del país. Esto significa que la amnistía no evitó el rescate.

Tampoco la ayuda a la banca acabó con las tensiones financieras. Los mercados siguieron apretando a la prima de riesgo española en las semanas siguientes. No fue hasta el 26 de julio cuando la tensión empezó a desvanecerse y el protagonista no fue Montoro, ni tampoco Rajoy, fue Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. Ese día pronunció su frase más célebre: “Haré lo que sea necesario para salvar el euro y, créanme, será suficiente”. En ese momento la presión se relajó, los países del sur de Europa empezaron a tener un gran ahorro financiero y así se evito el colapso de España. No fue la amnistía lo que salvó el sueldo de los funcionarios, ni el pago de los servicios básicos, ni la prestación a los parados o a los pensionistas.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/economia/2017-06-22/montoro-amnistia-fiscal-prohibicion-hacienda-agencia-tributaria-fraude-fiscal_1403349/