Charles Manson: entre la seducción y lo salvaje

Matar en nombre de las canciones de los Beatles. Esta idea, en apariencia absurda, es la que vertebra algunos de los asesinatos más terribles de la década de los 60 en Estados Unidos. Son los que perpetró “La familia”, el clan que lideraba Charles Manson, y cuyos crímenes le llevaron a la cárcel en 1971. Hasta este 19 de noviembre de 2017, cuando ha fallecido a los 83 años. Un criminal que ordenó más asesinatos de los que cometió con sus propias manos y que ya ha pasado a la historia como uno de los más mediáticos.

Este mito que se ha construido en torno a Manson solo se explica con cómo fue su vida fuera y dentro de la cárcel. Antes de acabar definitivamente en prisión en 1969, el joven nacido en Cincinati en 1934 ya era conocido por la policía por algunos delitos menores y otros más graves, como el fraude o el proxenetismo. Estos años de su vida siguen siendo una incógnita, ya que las historias que él mismo contaba no ayudaban a tener la certeza de cómo fueron su infancia o su juventud. Lo que sí está comprobado es que tuvo dos hijos.

Cuando se empieza a conocer al Manson que fue temido en todo Estados Unidos es cuando pasa de los 30 años. En San Francisco se convirtió en un apuesto y carismático músico, que fue sumando adeptos a una causa que ideó él mismo en base a su afición al esoterismo y a teorías rocambolescas. La del Helter Skelter y la guerra racial que ansiaba es la que él mismo inventó y la que le sirvió de excusa para quitar vidas. Según él, la música de los Beatles anunciaba un conflicto ineludible entre blancos y negros, para el que él y sus seguidores habían sido escogidos. Otras de sus ideas incluso recuerdan a las que Ron L. Hubbard impulsó para la creación de la Cienciología.

El racismo disfrazado de actitud espiritual es la base de la formación de “La familia” y de los asesinatos que cometieron bajo las órdenes de Manson. El movimiento hippie y la “primavera del amor” le sirvieron al líder para convencer a todo al que veía minimamente interesado en lo que difundía. La mayoría, mujeres con las que mantuvo distintas relaciones. Y que también se convirtieron en iconos, sobre todo para el ámbito musical.

Los asesinatos

El primer nombre que suele venir a la cabeza cuando se menciona a Manson es el de Sharon Tate. La actriz del momento, la que más pasiones despertaba, la joven que esperaba un hijo junto a Roman Polanski, tuvo la mala suerte de estar cerca de “La familia”. Su asesinato, a manos de Susan Atkins y Patricia Krenwikel, destacó por la crueldad y salvajismo, ya que ni tuvieron presente que estaba embarazada de ocho meses.

Todo ocurrió en una cena en la casa de Beverly Hills de Tate, en la que estaban varios amigos de la actriz como Jay Sebring. Faltó Roman Polanski, que estaba rodando en Londres cuando ocurrieron los hechos. Manson ya había estado allí, al ser la vivienda propiedad de Terry Melcher, un productor en el que el criminal depositó sus esperanzas para sacar un disco. Algo que nunca se produjo. Era agosto de 1969, y el líder de “La familia” envió a Atkins y Krenwikel junto a Linda Kasabian y ‘Tex’ Watson a que se encargasen de todo el que estuviera allí en ese momento.

El sadismo de “La familia” fue tal que Susan Atkins cogió con una toalla con sangre de Sharon Tate y escribió en una pared “PIG” (cerdo). Una especie de ritual que repitieron tras asesinar al matrimonio LaBianca, formado por un dueño de supermercados y la copropietaria de una tienda de ropa. Tampoco hubo remilgo alguno con ellos, y Manson sí estuvo presente en esta ocasión. Con la sangre de ambos, escribieron en las paredes “War” (guerra) o el ya conocido “Helter Skelter” en un frigorífico.

El sadismo de los asesinatos en la mansión de Polanski y Tate estremeció a todo el país. Las decenas de puñaladas escandalizaron hasta a Linda Kasabian, que pudo huir de la zona y no lo hizo. Años después, se arrepintió y testificó en contra de sus compañeros, lo que le permitió librarse de una gran pena de cárcel. Esta fórmula de asesinar tampoco gustó a Manson. Pero eso no significó que quisiera relajarse. Los LaBianca fueron el triste ejemplo.

Otras de las víctimas, que se sepa, fueron el músico Gary Hinman y Bernard Crowe, además de Wojciech Frykowski y su novia Abigail Folger, que fueron asesinados junto a Sharon Tate y Jay Sebring. Al propio Manson también se le imputó el asesinato del actor Donald Shea. En 1969, todos los miembros de “La familia” fueron arrestados y condenados a decenas de años de cárcel. Con la excepción de Manson, al que le esperaba la cámara de gas. Pero se libró de la muerte por un cambio en la ley californiana en 1971, y se le conmutó la pena por la cadena perpetua.

La cultura y la atracción por Manson

Tras su encarcelamiento, la figura de Manson empezó a ser icónica. No era considerado un asesino o un terrorista más, sino que todo lo que le rodeaba a él y a sus crímenes le hacían especial. Pero no fue el único, ya que Susan Atkins y Linda Kasabian también lograron cierto impacto en la cultura pop de los años posteriores.

Su paso por la cárcel está cargado de anécdotas que contribuyeron al impacto que tuvo como personaje. Durante el juicio que le llevaría a pasar el resto de su vida en la cárcel se hizo la famosa esvástica en el entrecejo. Después, le intentaron asesinar en prisión quemándole vivo, pero se recuperó. En estos 46 años recluido también ha concedido numerosas entrevistas, ha cosechado fans y hasta ha tenido parejas.

La última fue una joven conocida como Star a la que sacaba más de 50 años, y que anunció en una entrevista en Rolling Stone en 2013 que se iba a casar con él. Esto finalmente no ocurrió, aunque hasta entonces ya llevaban siete años viéndose. Que no pudieran tener una relación más normal se debía básicamente a las continuas negativas que acumuló Manson para obtener la libertad condicional. El último rechazo fue en 2012, y ya no podía volver a solicitarla hasta 2027.

El mundo musical que apasionaba a Manson también utilizó su notoriedad –como Marilyn Manson, que cogió su nombre artístico de Marilyn Monroe y Charles Manson– y también, en alguna ocasión, sus canciones como fuente de inspiración –en el caso de System of a Down–. También se han hecho numerosos libros (como Las chicas, de Emma Cline), películas y documentales sobre su vida, además de aparecer mencionado en muchas otras. Además, “protagonizó” la serie Aquarius. Su “familia” apareció en un capítulo de American Horror Story: Cult, y la secta será la protagonista de la futura película de Quentin Tarantino, en la que Manson no aparecerá como protagonista principal. Mención aparte merece la figura de Linda Kasabian, cuyo apellido da nombre a la banda británica de rock Kasabian.

Cuando en enero de este año se supo que había sido ingresado y que podía morir, todos los periódicos, portales y televisiones de Estados Unidos (y de todo el mundo) informaron sobre su estado. Ahora, tras su muerte, no parece que este interés vaya a remitir. Pero no deja de ser sorprendente la influencia de alguien que pasó más años de su vida en la cárcel que fuera de ésta. Una impacto que incluso enterró su mayor locura: matar inspirado por una canción de los Beatles.

Fuente: http://www.eldiario.es/internacional/Charles-Manson-seduccion-salvaje_0_710079038.html